Vista parcial del valle tomada desde el sector de tres cruces
RECUERDOS DEL VALLE MAGICO
Por
Enrique G. Breitler L.
UNA PARTIDA CON MUCHOS TROPIEZOS
Han pasado ya veinticuatro horas desde que regresé a casa y me invade la
nostalgia de los recuerdos aun recientes en mi memoria.
Ahora que me siento a escribir, tengo delante de mí al felino andino figura zoomórfica adquirida en un puesto de artesanía en la ciudad de Vicuña, Valle del Elqui, región de Coquimbo.
Todo comenzó tres meses atrás, cuando Víctor un amigo y compañero de trabajo
me llego con la noticia de que en una línea de buses que viajan al norte tenían sustanciales rebajas en las tarifas si los pasajes los comprabas con bastante anticipación
Así fue como empezó a gestarse este viaje que después de una extensa planificación resulto completamente diferente a lo esperado.
La planificación original incluía visitas cortas a diferentes lugares de la cuarta región.
Todo planeado como un perfecto tours de turismo aventura que empezaba en la Serena y terminaría después de treinta días en la ciudad de Salamanca.
El destino se encargaría de decir otra cosa ya que nuestro viaje se redujo a dieciséis de treinta días y no tan solo no llegamos a visitar la mitad de nuestra ruta si no que no salimos de nuestro primer destino donde nos quedamos dos semanas completas hasta agotar casi los recursos de viaje.
El primer destino en nuestra planificación era la Serena donde pasaríamos un día y una noche para conocer en parte la ciudad, visitar el museo antropológico y la diferente y abundante iglesia que en ella hay. Luego el famoso valle del Elqui del cual aviamos escuchado una gran variedad de opiniones e historias relacionadas con las energías, avistamientos etc.
Luego seguiría Ovalle, lugar de mucho interés para mí como cuna de la cultura Molle y los petroglifos abundantes en la zona así como las famosa y misteriosas piedras tasitas que se han encontrado hasta en la quinta región en el sector conocido como alto de Quilpue.
El broche final lo ponía Salamanca con su poco difundida raja de Manquehua, aquel lugar lleno de misterio supuestamente donde se reúnen los brujos para sus ceremonias en ciertas épocas del año.
Nuestra aventura comenzaba el día lunes 13 de junio del 2011 a las 8:10 de la mañana desde el terminal de buses de Valparaíso. Menos mal que no fue martes.
Las características del viaje eran mochileo y eso significa que para lo programado y la época del año requeríamos portar una buena cantidad de equipo que mas tarde comprobaríamos que para nuestros propósitos algunos elementos fundamentales no eran los mas adecuados y otras cosas que llevábamos simplemente siendo muy útiles nos aportaban un peso en nuestras mochilas que hacía de ellas una verdadera tortura a nuestras espaldas no acostumbradas a cargar 25 o 30 kilos.
Ya a la salida de mi casa el peso comenzó a indicarme lo duro que seria andar con todo ese lastre sobre mis espaldas. Al llegar al paradero de la locomoción colectiva encontré a mi compañero de viaje aun mas complicado que yo con su mochila y aun faltaba lo mejor, subir al bus que traía casi todos los asientos ocupados y luego caminar como cinco cuadras rumbo al terminal. Cuando subimos al bus yo lo hice por la puerta delantera y Víctor por la trasera, en su apuro el jodido chofer acelero haciéndome casi
perder el equilibrio mientras me encaminaba hacia el fondo del bus lo que provocó que pasara a llevar a algunos pasajeros con el tremendo bulto que llevaba a mi espalda,
Nadie dijo nada pero las imprecaciones debieron haber sido para sus adentros y con mucha razón ya que ami me hubiera pasado lo mismo. La llegada a Valparaíso fue otro
show ya que yo descendí primero y el desgraciado del chofer sin dar tiempo de que Víctor pudiera bajar partió sin más como si estuviera atrasado para hacer algún trámite.
Casi a una cuadra mas allá, vi detenerse la maldita maquina y bajarse mi compañero con una cara de molestia que ya se sumaba a la que traía desde que nos encontramos en la mañana para iniciar el mentado viaje Nos ayudamos mutuamente a ponernos las mochilas y sin haser mayores comentarios que algunos epítetos cariñosos al chofer iniciamos la marcha al rodoviario de Valparaíso.
Llegamos con casi una hora de anticipación a la salida de nuestro bus después de una torturante marcha de casi cinco cuadras  distancia de donde nos dejo el micro.
Una vez en el rodoviario Víctor fue a confirmar los pasajes a la ventanilla donde habíamos comprado los boletos. Sorpresa habían cambiado la hora de salida de nuestro bus para las 10:05 o sea más de tres horas de espera en la terminal.
Esto no pintaba nada bien. Luego de las casi tres horas interminables de espera por fin llego el bus Valparaíso, Iquique en el cual nos trasladaríamos a Serena con una hora estimada de viaje según nosotros de cinco aproximadamente.
El viaje fue de prácticamente ocho horas y quince minutos, el bus fue parando en todos los terminales de las principales ciudades de la ruta. A eso vino a sumarse el aire viciado de a bordo que hizo del trayecto una travesía casi insoportable que vendría ya a aumentar todo lo malo que nos había acontecido desde que salimos de nuestras casas.
Yo ocupaba el asiento de la ventana, el paisaje hasta Ovalle no presenta diferencias con los que se ven en las zonas costeras rurales de la V región. Pero a partir de allí la cosa cambia, los innumerables cactus que se aprecian a orillas del camino si bien son semejantes a los que uno ve camino a san Felipe y los Andes tienen una característica diferente en lo tupido de sus espinas y  mayor longitud de estas que los hace ver como mas chascones. El paraje en si da la impresión de un mundo prehistórico y misterioso.
A las 18:20 descendíamos del bus en el terminal de la Serena. Ahora la cuestión era buscar un alojamiento sin tener la menor idea de donde ni de el costo por noche de este. Consulté en un local de venta de productos de la zona por un alojamiento cercano y me dieron como dato que saliendo del terminal en una avenida que va por arriba estaba lleno de hostales donde alojar. Lleno es la típica exageración de los chilenos cuando se refieren a algo que es más que uno ya que la verdad es que ciertamente había hostales pero se reducían a solo dos. El primero se veía bastante bien por fuera paresia de buena categoría y estaban todas las luces de la casa encendidas, el segundo estaba mas apagado y su aspecto era mas modesto por lo cual ante no saber el valor del alojamiento y instintivamente buscando lo mas barato decidí que el segundo seria la mejor opción.

Caminamos unas cuantas cuadras hasta llegar a una avenida llena de estatuas, de allí seguimos hasta llegar a otra calle donde se encuentran las mas conocidas multitiendas del país, allí en esa misma calle encontré un banco con cajeros y aproveché de girar algo de dinero para iniciar tranquilo nuestro viaje al día siguiente.

Tocamos el timbre, la casa estaba muy poco iluminada, al cavo de un rato salio una señora mayor que nos pregunto que deseábamos en tono no muy amable según yo, después de explicarle que queríamos alojamiento por una noche nos indico que disponía de una habitación con baño privado y dos camas por el precio de $10.000 por noche por cada uno pero que nos hacia un precio dejándonos el valor noche en $9.000 o sea $18.000 la noche. Sin mas alternativa y considerándolo un robo acepte la oferta y una niña gorda nos condujo al interior de la casa a unas dependencias traseras junto a un desordenado patio donde nos mostró nuestra habitación.

Después de acomodar nuestras cosas salimos a la calle a conocer algo dela Serena ya de noche.

Seguimos caminando y llegamos a la Recoba de Serena, la mayoría de los locales estaban cerrados por el horario pero aun así pudimos hacernos alguna idea de la artesanía que se vende en el lugar, de buena calidad pero nada barata. Un indio tallado en madera muy buen trabajo por cierto de unos 25cm costaba $37.000 la tentación fue grande pero me la aguante el dinero disponible era para el viaje y ya habría otra oportunidad para que esa pieza de arte pudiera formar parte de mi colección.
Después de visitar la casi desierta Recoba, emprendimos el regreso a nuestro alojamiento por las mismas casi desiertas calles de la Serena.
Cuando llegamos a nuestro alojamiento y estudiando el mapa rutero decidimos que el punto intermedio para desplazarnos a otras localidades del Elqui seria Paihuano. Claro que la duda era donde podríamos acampar ya que según fui observando por el trayecto de Valparaíso a Serena pareciera que no existe ningún palmo de tierra libre ya que por todo el camino se puede ver alambrados de púas a los lados de las rutas indicando propiedad de alguien y lo mismo pude ver en todo el trayecto hacia el interior del valle del Elqui. A este fenómeno lo llame Chile cercado, ¿Por qué toda la tierra tiene dueño? ¿Quién mierda esta vendiendo el país? Todos los bordes de mar, todos los bordes de rio, todo cercado con malditos alambres de púas, pareciera que el turismo en este país esta reservado para los que tienen dinero solamente y los pobres que acampen en los patios de sus casas.
Mejor ni hablar de Sernatur un organismo gubernamental y parasitario destinado a promover el turismo de los empresarios pero incapaces de ofrecer una información turística adecuada a quien se acerca a consultar en sus oficinas. Bueno esa fue mi experiencia con el tal organismo en Viña del Mar.
Tuve una noche intranquila preguntándome en mi cabeza, donde acamparíamos en Paihuano y si encontraríamos un lugar adecuado para tal efecto con suministro de agua corriente y donde no nos plantaran problemas por penetrar en terreno privado.
Nos levantamos a la ocho de la mañana y depuse de un rápido aseo personal estábamos listos para partir.
Víctor comenzó a llamar a alguien para entregar las llaves de la pieza y del portón de salida. Al rato llego con una niña joven muy bonita por cierto, Víctor le comento nuestra intención de viajar hasta Paihuano y resulto que ella había vivido parte de su vida en aquel pueblo que por ahora era nuestro primer destino. Ahí sin que aun me diera cuenta del todo comenzaba a obrar la magia.
Algunas semanas antes de viajar había estado leyendo algunas cosas relacionadas con metafísica y antes de viajar había intentado aplicar algo del tema con el propósito de que la salida fuera buena y mejor aun la experiencia. El hecho es que con tanto tropiezo al principio de nuestro viaje casi había olvidado los planteos metafísicos y lo que sigue a continuación inicialmente lo tome como una simple coincidencia.
La chica de la residencial hija de la dueña nos recomendó un camping en el pueblo de nuestro destino, ella no recordaba el nombre del lugar pero nos dijo que la propietaria era conocida como la rubia y que en el portón había unas manos pintadas.
Con esos datos y agradeciendo la información, no despedimos, echamos a andar rumbo a la terminal nuevamente para encontrar algún trasporte hasta Paihuano.
Una vez en la terminal no nos costo mucho dar con una linea de buses que nos llevara hasta nuestro destino, a las 9:40 salíamos en un pequeño bus rumbo a la comuna de Paihuano.
CAMINO A LO DESCONOCIDO - DESTINO PAIHUANO
Construcción típica de Paihuano a un costado de la plaza del pueblo.
El trayecto entre Serena y Paihuano es de aproximada mente de un poco más de dos horas.
El paisaje entre Serena y la ciudad de Vicuña es común a todos los paisajes rurales del centro sur chileno. En Vicuña transbordamos a otro bus rumbo a nuestro destino.
Saliendo de Vicuña se aprecia un valle ancho orillado por montañas a la distancia y cubierto por campos de cultivos principalmente parronales para la producción de uva de exportación ya que en el camino nos topamos con algunos conocidos como Río Blanco, Scramble, Unifrutti y otros. Entre Vicuña y Paihuano se encuentra la localidad de Diaguitas. A partir de este punto el valle comienza a hacerse mas estrecho y empezamos a penetrar al interior de los primeros cordones montañosos de la cordillera de los Andes. Son cerros de baja y mediana altura respaldados por altas montañas que emergen a continuación de estos coronando el serpenteante valle en toda su extensión. Los matices de las rocas adyacentes al camino son de variados colores combinándose diferentes tonalidades ocres, rosas, morados, y grises todo ello contrastando con el verdor de una escasa vegetación aun en esta época del año. Resulta difícil describir o expresar con palabras la belleza plástica de esa obra de la naturaleza, seria mas fácil describir una pintura de Miguel Ángel que tratar de pintar con palabras aquella obra caótica y al mismo tiempo equilibrado que es el paisaje del valle del Elqui.
Después de disfrutar por casi una hora de esos parajes cordillerano, finalmente llegamos al pueblo de Paihuano.
Previamente a nuestra llegada consultamos con el cobrador del bus donde teníamos que bajarnos para ir al camping de la tal rubia.
Nos informo que debíamos bajar en la municipalidad y en la esquina teníamos que caminar calle abajo.
Nuevamente mochilas  a la espalda y a caminar se ha dicho buscando el dichoso portón con las manos pintadas. El trayecto era bastante largo cinco cuadras aproximadamente o quizás un poco menos, afortunadamente por ahora todo de bajada y una bajada bien pronunciada lo que llevaba a pensar con el peso de las mochilas como seria la subida cuando tuviéramos que salir de allí.
Después de llegar casi al final de la calle cerca de un puente que cruza el río, dimos con el portón de las manos pintadas un símbolo que lo veríamos en otros lugares del sector y que significa manos elquinas.
Siguiendo con el relato, en la puerta adyacente al famoso portón, había un cartel que decía toque la campana y tenga paciencia.
Hicimos un primer toque, esperamos un rato y nada, volvimos a insistir. Había que tener  paciencia porque haberse devuelto con las mochilas calle arriba habría sido un suicidio Cardiaco.
Por fin al tercer toque de campana apareció un hombre joven de tez blanca estatura mediana y de aspecto agradable que nos pregunto como es habitual que deseábamos.
Le explicamos que en el hostal de Serena no habían recomendado ese camping y que también nos habían dicho que estaba abierto todo el año.
Primero pareció dudar pero luego nos hizo pasar para que viéramos el camping. Al consultarle por la tarifa, respondió que unos muchachos que se habían marchado antes de nuestra llegada les había cobrado $3.000 diarios a cada uno pero que a nosotros nos lo dejaba en $2.500 o sea $5.000 diarios lo que por siete días que pensábamos estar en la zona antes de empezar a bajar resultaba razonable y completamente ajustado al presupuesto que disponíamos para todo el viaje por la cuarta región.
Luego nos mostró los lugares donde acampar, nosotros elegimos un lugar junto al río y comenzamos a armar el campamento. Cada sitio tiene una estructura techada con cañas para cubrir del sol veraniego, también tiene su asador con parrilla para preparar alimentos cocidos, ademas una mesa y algunas sillas que son proporcionadas dependiendo su numero de la cantidad de personas que ocupen los sitios.
Hasta ahí todo bien, era temprano aun la temperatura era  agradable y teníamos un lugar desde donde partir acampando aunque tuviéramos que pagar. Luego ya buscaríamos un lugar libre de pagos que en parte era la idea de este viaje.
Eso era lo que nosotros pensábamos pero la noche diría otra cosa.
Detrás de nuestro sitio de acampada había un recinto con características de museo de los recuerdos donde los visitantes dejan objetos con el fin de testimoniar su presencia en el lugar y también como una manifestación de afecto a la dueña del camping.
En este peculiar recinto habían banderas de diferentes países, Estados Unidos, Brasil, Holanda, Alemania, Suiza, Bélgica y porsupuestoChile entre otras.Tambien había un bar detrás del cual estaba el refrigerador comunitario, mesas para entretención y una cantidad de objetos dejados como recuerdos por los visitantes del lugar, cosas tan curiosas como una tabla de wind surf colgada sobre la entrada al recinto.
Fue en una de las mesas echas de tronco y adornada con un mosaico de cerámica donde pasamos nuestro primer momento de entretención cuando ya había caído la noche sobre el valle.En la soledad del lugar iniciamos unas entretenida partidas de cacho acompañados por una petaca de pisco que aviamos comprado algunas horas antes en  una de las dos únicas bollerías del pueblo cuando aun era de día oportunidad que nos dimos para conocer los alrededores  una ves ya instalados.
La primera noche de juegos fue mía.
Después de jugar dimos paso a la conversación. La primera pregunta que hice a Víctor fue. ¿Sentí algo especial en este lugar?
No para nada. Fue la respuesta de mi compañero, ante lo cual yo agregue.Yo tampoco.
La luna llena se mostraba en el cielo majestuosa iluminando el recinto con su tenue luz pero este efecto luminoso daba al cielo el aspecto normal que podemos apreciar en las noches de Viña.Eso me hacia preguntarme si lo de los cielos de la cuarta región según siempre había escuchado eran realmente tan extraordinarios o no eran mas que otro mito de los que se hablan a cerca del valle del Elqui.Tambien por otra parte es en ese lugar donde están los principales observatorios astronómicos del planeta por sus cielos limpios al menos en un noventa por ciento del año.
Mientras estábamos en esas reflexiones apareció Waldo, quizás por la natural curiosidad de saber quienes eran este par de tipos que llegaban al lugar en una época tan poco usual del año.
Nos sometimos a su sutil interrogatorio.
Le contamos quienes éramos, nuestra actividad laboral y nuestros planes de viaje.
Waldo es un tipo agradable, tiene la sencillez característica de la gente natural del valle. Estrecha la mano con firmeza símbolo de sinceridad y de amistad.
Después de una corta charla en la cual comentamos como aviamos llegado al lugar, lo desepcionante de la vista de las estrellas, de un incidente acaecido en los años ochenta con una supuesta nave alienígena que abría caído tras unos cerros cercanos conocido como el Roswell Chileno y algunas otras trivialidades, y al parecer ya satisfecha su curiosidad se despidió gentilmente deseándonos que pasáramos buenas noches.
Había  llegado la hora de meterse en las carpas y probar la primera noche en el camping.
El rumor del río llegaba a mis oídos como si el torrente pasara por dentro de mí cabeza, la dureza del suelo sumado al frío que penetraba las paredes de mi inadecuada carpa, contribuyó a que me costara conciliar el sueño. En algún minuto no supe mas del mundo conciente y me entregue a los brazos de Morfeo.
Cuando desperté y percibí la claridad del día al interior de mi carpa pude ver que al tocar las paredes con la mano escurría agua de estas, el frío reinante al interior de mi tienda invitaba a levantarse a encender un fuego para tomar algo caliente y poder calentar el cuerpo de alguna manera.
Al rato que yo había emergido de mi carpa, vi salir a Víctor de la suya cagado de frío y con una cara de haberla pasado pésimo, aun peor que yo.
El haber acampado desde muy joven, aunque hacia mas de veinte años que no lo hacia, el haber sido montañista, haber dormido en la nieve y trabajar como planimetrista en las bodegas de los buques soportando bajas temperaturas, me daba cierta ventaja sobre mi compañero de viaje.Si yo había pasado frío, Víctor aun mas.
Acampar al lado del río había sido un error garrafal, por lo tanto decidimos trasladar el campamento a una terraza que quedaba al lado del museo y sobre el nivel de este.
Pusimos manos a la obra y en cuestión de minutos y sin siquiera desarmar las carpas ya habíamos cambiado de lugar.
Mas tarde tipo diez de la mañana, el sol empezó a calentar la tierra y a sus habitantes que habían sufrido el inclemente frío de la madrugada.
Nos dedicamos a disfrutar del camping, completamente a nuestra disposición.
Ya en nuestra llegada había reparado en un cerro que esta al otro lado del río detrás del camping. Waldo me contó que en una oportunidad dos australianas que habían sido huéspedes del camping preguntaron por algún cerro para subir, el les había indicado el cerro que yo observaba desde el camping y que lo habían subido en poco mas de media hora ya que el las observaba con unos binoculares mientras ascendían.
El cerro en cuestión no se ve muy alto, quizás unos mil quinientos a dos mil metros de altura. Sobre la sima se aprecia una cruz que se ve muy pequeña a la distancia. Tampoco da la impresión de ser una ascensión difícil o con grandes grados de dificultad.
Para un andinista podría decirse que es un cerro de entrenamiento para ascensos en la categoría de media montaña.
Estuve observando el cerro con mi monocular por largo rato y pude ver que a medio tramo había un palo de bandera.
En eso se me ocurrió la idea de que seria entretenido recordar los tiempos de juventud cuando practicaba andinismo con la gente de la escuela nacional de montaña durante los años setentas. Como soy un fumador de un paquete diario y pensando en mis años y el poco ejercicio que hago desde hace bastante tiempo pensé que el palo de bandera a una buena altura podía ser la meta adecuada para retar mis posibilidades como montañista ya retirado ase tanto tiempo de esa actividad. El día siguiente seria el día para jugar al montañismo.
Durante el día no hicimos nada extraordinario solo disfrutar del camping como dije antes. Durante la noche nuevamente jugamos unas partidas de cacho y también tuvimos la visita de Waldo.En esa oportunidad nos comentó de la llegada de una española que era la tercera ves que se quedaría en  el camping.
La noticia no nos tomó por sorpresa ya que dentro de nuestras expectativas suponíamos que nos toparíamos con más de algún europeo ya que esta es precisamente la época del año en que ellos salen a hacer sus recorridos turísticos.
Luego llego la noche, una luna fría iluminaba el cielo y temprano alrededor de las nueve o un poco mas tarde nos metimos cada uno en su carpa para pasar una nueva noche.
En el camping hay cinco perros un macho perdiguero que mas tarde supe se llamaba chocolate y que está castrado y cuatro perritas de rasa indefinida de esas que nosotros llamamos quiltros. Dos de estas, una a la que llaman vaquita, y la otra llamada reina pasaron gran parte del día en nuestra compañía y por la noche durmieron sobre un montón de hojas secas cerca de nuestras carpas cuidándonos durante toda la noche y compartiendo con nosotros el acuchillador frío nocturno.
La noche fue semejante a la anterior, el río aunque algo mas lejano y el terreno algo menos húmedo no impidió que el sereno hiciera estragos sobre nuestras carpas. Nuevamente las carpas mojadas y hasta los sacos de dormir estaban húmedos. Una ves mas estábamos en pie temprano el frío hacia imposible dormir hasta tarde y el valle estaba resultando poco amistoso. A pesar de eso no me daría por vencido tenia que seguir a costa de lo que fuera.
Esa mañana Víctor le pidió a Waldo un plástico para tapar su carpa ya que nuevamente amaneció goteándole el agua hacia adentro.
Después de un rato Waldo nos trajo un viejo toldo con el cual cubrimos ambas carpas. Ahora podíamos esperar que el problema del sereno matutino estuviera solucionado y que el frío lo sintiéramos con menos intensidad.
El valle nos estaba poniendo aprueba y aun ninguno de los dos sentía eso tan especial que tanto aviamos oído hablar a cerca de las energías que en algún momento estuvieron en el Tíbet y que ahora se avían trasladado al valle del Elqui por estar dentro de los cordones cordilleranos de los Andes.
LA MAGIA EN EL CERRO DE LA CRUZ
La primera cumbre del cerro que da una vista hacia el pueblo de Paihuano.
Después de un ligero desayuno y colgándome mi botella de agua mas mi morral con equipo de supervivencia y mis bastones de trekking partimos camino al cerro para ascender hasta la meta propuesta y desde esa altura tomar fotografías del valle.Despues de un corto tramo de caminata atravesando el puente y pasando por unos terrenos donde habita gente en casas semejantes a unas tomas, pasando por el costado de unos viñedos que mas tarde me contarían pertenecen a la familia Alamand y acompañados por la perrita que llaman vaquita, llegamos a los faldeos del cerro que yo llamaré de la cruz ya que ignoro si tiene algún nombre . Como hay una cruz algunos metros sobre su nacimiento como también una en su cima para mí ese será el nombre que le daré.
El cerro en cuestión tiene como característica ser de roca blanda, mucha laja suelta y barias zonas de acarreo en la pendiente de sus laderas, también desde su base hasta media altura esta poblado de cactus y de unos arbustos pequeños típicos de la vegetación cordillerana.Las piedras que se encuentran en sus laderas son de innumerables tonalidades de verdes ,rosas y morados siendo la roca mas oscura semejante al grafito al aproximarse a la cumbre la que esta casi desprovista de vegetación excepto por los arbustos que ya mencione antes.
Iniciamos la ascensión a eso de las diez treinta de la mañana bajo un sol radiante que auguraba un día caluroso para el ejercicio que yo había propuesto.
Víctor tomo algunas fotografías mientras ascendíamos y luego de un centenar de metros arriba decidió que mejor me esperaría en unos roqueríos a cubierto del sol entregándome la cámara fotográfica ante lo cual y no sin sentirme decepcionado emprendí la marcha solo hasta el lugar en que se veía el palo de la bandera.
El ascenso no era fácil si bien había un sendero estrecho y visible como ya mencione antes la roca era suelta y mucha arenisca de esa que si no se pisa con cuidado o no se cuenta con zapatos adecuados se corre el riesgo de resbalar teniendo consecuencias que en algunos casos podrían ser fatales.
Toda montaña por muy pequeña que esta sea merece respeto. Los antiguos creían en los espíritus de las montañas y que eran estos los que autorizaban que los hombres pudieran aventurarse por ellas con plena seguridad.
Yo pedí autorización a la montaña para pisar sobre ella y poder subirla con seguridad. Sin querer estaba realizando un rito de magia que mas tarde me daría cuenta de sus resultados.
Después de un buen rato de ascensión teniendo a mi derecha la vista de unos viñedos que se proyectaban por los faldeos de un cerro cercano y pasando el sendero al borde de unos precipicios que un mal paso un resbalón y una posterior caída me abría mandado a conversar directamente con San Pedro, llegue por fin al palo de bandera.
Desde allí la vista era magnifica, dominaba casi todo el pueblo, los viñedos y las montañas que coronan el valle.
Saque la maquina fotográfica del morral y la encendí para tomar algunas vistas. La pantalla decía zoom incorrecto y no focalizaba ningún objetivo. El último en manejar la cámara antes de que yo intentara usarla había sido Víctor. Después de intentar buscar en el menú de la cámara una solución al problema y sin ningún éxito y ya con la mierda hirviendo por estar donde quería y no poder tomar ninguna fotografía saque el teléfono móvil y llame a Víctor para pedirle alguna explicación. Debo reconocer que no lo hice de muy buena manera y que luego de hablar con el me di cuenta que de nada servia pedir explicaciones ya que a la distancia que estábamos difícilmente podría darme algún tipo de solución al problema.
Se molestó con  mi llamado ya que lo saque de su estado de relajación. Más tarde me comentaría que estaba disfrutando de la paz del lugar. Me pregunto cuanto tiempo tardaría en llegar de regreso a lo que yo conteste que no lo sabia porque mientras hablaba miraba hacia la cumbre donde estaba la cruz y en ese instante decidí que llegaría hasta allí. Le propuse que si quería regresara al camping y que por mí estaría bien, y que si no sabia nada de mí al oscurecer informara para que me salieran a buscar.Despues de eso corte la comunicación.
El lugar en que me encontraba era un sitio intermedio, al mirar la cumbre y la nueva base del cerro era como si allí empezara la verdadera ascensión a este. La cruz de la cima se veía lejana y la distancia sumada a la pendiente hacia ver el cerro mas difícil de lo que yo había imaginado. No sintiéndome cansado ni sediento ya que hasta ese momento no había tenido necesidad de probar ni un trago de agua y solo con la molestia frustrante de la cámara arruinada, acompañado por la perrita vaquita que no se separaba de mi lado inicie el nuevo ascenso al cerro de la cruz.
Desde el palo de la bandera por espacio de unos cincuenta metros la pendiente es suave casi como andar en terreno plano, luego todo va cuesta arriba en una pendiente bastante pronunciada.Como es habitual en estas situaciones de terreno el ascenso se realiza describiendo un zigzag. Al parecer las mismas personas que subieron los maderos para construir la cruz en la cima cuyo motivo desconozco y que tampoco pregunte. Marcaron un sendero con pintura en piedras y rocas. Eso hace del asenso un poco mas seguro pero no por ello mas aliviado ya que como antes mencioné la calidad del terreno es mala y dificultosa.
No se cuanto tarde en ascender hasta la cumbre ya que no tome el tiempo lo cual me hace recordar el relato de que las australianas habían hecho la cumbre en media hora. Eso es técnicamente imposible ya que la vista del cerro desde el camping hace parecer que del palo de la bandera a la cruz fuera un solo cerro y mirando desde abajo la cumbre es apenas visible por lo que concluyo que lo mas probable es que las extranjeras hallan llegado solo a la bandera y aun así creo poco probable que lo hallan hecho en media hora tomando en cuenta las dificultades del terreno.
Finalmente llegue a la cruz, encontré varios testimonios de otras personas que habían estado en la cima o lo que aparentemente es la cima mirando desde abajo, la verdad es que el lugar de la cruz no es mas que otra ante cumbre ya que desde allí y a visible distancia se divisan dos ante cumbres mas antes de llegar a la cima definitiva una buena cantidad de metros mas arriba. Podría decirse que el cerro en cuestión es como una gigantesca escalera desde donde esta el primer peldaño no es posible ver el siguiente y así sucesivamente hasta llegar al ultimo desde donde tampoco se puede ver el valle por el lado del camping y solo se puede ver hacia el lado contrario del pueblo.
Mientras estaba en la cima de la cruz recogí un trozo de tela desteñido que algún día había sido parte del rojo de una bandera chilena, escribí un testimonio como es la costumbre y luego de encontrar un envase plástico lo introduje dentro de este colocando el envase entre unas piedras para que quede allí por los tiempos que se preserve.
Nuevamente saque la maquina del morral, la encendí y el problema seguía igual pedí al cielo que se arreglara ya que como iba a perder la oportunidad de tomar algunas fotos en aquel lugar, la apague y la encendí varias beses, cuando de pronto milagro el lente cuyo mecanismo se había trabado,  cedió dando paso al enfoque correcto permitiéndome tomar las vistas que yo quería. En ausencia de alguien que me fotografiara coloque mis bastones, mis guantes y mi bufanda al pie de la cruz y los fotografíe como recuerdo y testimonio de haber llegado hasta allí.
Luego siempre  acompañado por mi fiel compañera seguí ascendiendo hasta el promontorio mas alto desde donde fotografíe la cruz a lo lejos vista desde arriba.
Recogí unas cuantas rocas en la cima a manera de recuerdos y comencé el camino de regreso.
Fue en el momento en que hice la cumbre de la cruz cuando me di cuenta de que la magia del valle obraba en mi, como dije antes yo un fumador con nada de training mas bien sedentario que se cansaba con el solo echo de caminar las cinco pequeñas cuadras de mi casa al supermercado con una pendiente digamos moderada había logrado ascender mas allá de lo que me creía capaz, la maquina estropeada que en el momento preciso se componía para fotografiar el valle desde lo alto y luego una emoción inexplicable, las lagrimas empezaron acorrer desde mis ojos sin que yo pudiera evitarlo. Sentí una alegría inmensa nunca antes sentida podía contemplar toda la maravilla de la obra de Dios en ese momento, podía sentirme como un testigo de la creación, que mas querría pedir. Nada, nada, con eso estaba satisfecho.
Portando mis recuerdos pétreos que colecte por el camino de regreso y otros recogidos en la cumbre perfectamente apartados entre los bolsillos de mi pantalón y mi morral además de un viejo trozo de tela de lo que fuera una bandera chilena ya destrozada por los efectos del viento y el clima de la montaña, regrese al campamento cerca de las cinco y media de la tarde, no había comido nada durante el día excepto el desayuno de café con leche, además de sólo un par de tragos de agua en la cumbre y no por sed si no solo para hidratarme un poco. No tenia hambre, tampoco tenia sed, solo un poco de cansancio pero tan mínimo que ni siquiera lo sentía. Pero lo que si sentía era una gran felicidad, una felicidad que me acompaño cada día de los que estuve en el valle y que ahora que escribo estos recuerdos y contemplo mis piedras, el felino de cerámica diaguita y los otros recuerdos que traje con migo, vuelvo a sentir como si aun estuviese en el valle mágico.

BLANCA

Hacia poco que nos habíamos levantado y aseado en los baños del camping preparándonos para un día de visita a los pueblos de Pisco y Horcon.
El día se mostraba radiante con el sol que ya iluminaba las riveras del río Claro que es como se llama el torrente que pasa por el camping y que riega todo el valle desde la alta cordillera desembocando en un embalse artificial antes de la ciudad de Vicuña.
Estábamos tomando el café matutino cuando de pronto por el lado del río, vimos aparecer una muchacha rubia, de buena estatura, delgada y con unos bellos ojos celestes.Tomaba fotografias del camping con una pequeña cámara digital.
En un principio pensé que podía ser la dueña del camping que se encontraba ausente a nuestra llegada. Además la conocíamos por la rubia según nos habían dicho acerca de ella.
Pasó frente a nosotros y nos saludó con un hola de lo más normal, para posteriormente ir a sentarse a un asiento de caña cerca del río.
Yo, lleno de curiosidad y pensando que podía ser la dueña del recinto, decidí acercarme y presentarme casi formalmente.
Me pareció curioso cuando la vi escribiendo en un cuaderno de notas tal como yo había empezado a hacer desde nuestra llegada a la Serena.
Me acerque y cuando clavo su mirada en mi al detectar mi presencia le dije. Hola mi nombre es Enrique, ante lo cual respondió, Blanca brindándome una amplia sonrisa.
Le pregunte ¿te gusta escribir? Su respuesta fue. Si, es genial cuando al cavo de un año leeís esto y recuerdas tantas cosas que te han pasao en tú viaje.
El acento de sus palabras me dejaba todo en claro. No, no era la dueña. Ella era la chica española que nos aviamos entrado llegaría al camping.
La verdad me sorprendí bastante, si bien no había echo imagen alguna en mi mente de cómo seria la española ni me avía preguntado que edad podía tener, lo cierto es que su aspecto casi nórdico o germano me dejo realmente sorprendido.
Porque no decirlo, la imagen que uno tiene de la mujer española es como la de las chicas de Almodóvar es decir casi como el común de las chilenas. Pero toparte con una española con pinta de gringa o con aspecto de cuica chilensis si que resulta sorprendente.
Al poco rato se acercó Víctor  y entre los tres iniciamos la típica charla de presentaciones en donde la gente dice cual es su situación laboral en que anda y si tiene compromiso o no etc.
Blanca podría ser un personaje para una historia, cuenta con los atributos para ello.Es bella, tanto en lo exterior como en lo interior. Podría ser la heroína de innumerables aventuras ya que a recorrido casi medio mundo pero en este escrito solo será Blanca la persona real que conocí si bien muy someramente pero con eso me bastó para darme cuenta de que ella también era un ser mas de este mundo tocado profundamente por las energías especiales del valle mágico.
Para nosotros fue como un ángel que se presento en el mejor de los momentos ya que Víctor esa misma mañana le comento a cerca se sus desventuras con el frío nocturno y Blanca por su parte que también es bien friolenta por lo que pude comprobar mas tarde lo entendió a plenitud, yo también le comente mi incomodidad por la dureza del suelo y creo que también lo comprendió ya que por la noche al llegar la dueña del camping y por mediación de Blanca estoy casi seguro esa noche tendríamos una grata sorpresa.
Por ahora dejaré a Blanca en paz y seguiré con los acontecimientos en el orden de cómo sucedieron.



UNA VISITA A PISCO Y HORCÓN

Plaza del Pueblo Pisco Elqui
Después de despedirnos de Blanca y salir del camping calle arriba, como a eso de las diez de la mañana parados en la acera del edificio consistorial junto a tres o cuatro personas mas abordamos un pequeño bus rumbo al pueblo de pisco.
Los buses que realizan el recorrido entre Serena y los pueblos del valle, son pequeñitos pero de muy buena calidad. Los asientos son cómodos tipo pullman, afelpados y reclinables. Todo un lujo comparados con nuestra movilización colectiva o interprovincial de nuestra región de Valparaíso.
El camino hasta Pisco esta perfectamente asfaltado y trascurre pegado a grandes cerros que lo circundan, el paisaje es común en todo el valle aunque en dirección a Pisco es ascendente y en ciertos lugares pareciera que este se ase mas estrecho todavía. Las montañas nevadas se perciben aun más cercanas y por casi toda su extensión se pueden ver grandes viñedos y plantaciones de naranjales que se encaraman inclusive por las laderas de los cerros.
Disfrute del nuevo paisaje nunca antes visto maravillándome con los cerros escarpados todo un reto para la escalada libre y un desafío adrenalinico.
En nuestro trayecto pasamos por el pueblo de Montegrande la verdadera cuna de Gabriela Mistral o mejor dicho de la maestra Lucila Godoy Alcayaga. Desde el bus solo pude apreciar el monumento que se encuentra al costado de la plaza del pueblo.Pasamos de largo ya que nuestro destino era Pisco y Horcon.Ya habría otra oportunidad para conocer dicho lugar que para ser franco no me representaba gran interés.
Mi real interés era buscar artesanía Diaguita, datos sobre petroglifos, lugares de interés arqueológico y observar la cultura de la gente del valle.
Al cabo de unos minutos por fin descendíamos del bus en la plaza de pisco, y al fondo de esta, y como es común en todos estos pueblos o mejor dicho en casi todos, la iglesia. Por cierto cerrada al público.
Me encanta fotografiar iglesias por dentro, captar la imagineria especialmente aquella antigua de esa que se dio durante la colonia donde los artífices fueron los propios indios cristianizados.
El que estuviera cerrada la iglesia fue la primera frustración. En este punto debo aclarar que todas las opiniones serán absolutamente subjetivas ya que en mi calidad de turista me permitiré entregar mi visión de los lugares que visite y de las cosas que vi. Sin ser condescendiente con la buena o mala atención recibida si así hubiera sido el caso.
Ya a la entrada del pueblo de Pisco mientras aun permanecíamos a bordo del bus pude apreciar por la ventana una serie de avisos tales como: Lectura de tarot, lectura de manos, masajes Reiki, alineamiento de chacras, baños de barros curativos, aroma terapia etc. Además de algunos locales de artesanía que decía ser de la zona y que estaban abriendo al escaso publico que deambulaba por el sector a esa hora de la mañana. Sus dependientes o dueños todos vestían como hippies de los años setenta claro que por el aspecto de sus edades no pasan de ser hippies de finales de los ochenta y que copiaron la moda viendo películas como Woodstock y leyendo Palomita Blanca de Lafourcade.
Después de tomar algunas fotografías en la plaza cruzamos la calle que pasa por su costado en dirección a una feria de artesanía. Allí tuve la oportunidad de conversar con uno de estos peonajes del pueblo una hippie Villa Alemanina de no más de cuarenta o cincuenta años y según ella avecindada hacía más de veinte años en el valle.Despues de preguntarle por petroglifos en la zona me informó de la existencia de estos pero dentro de la propiedad de un camping cercano donde se realizaban tours auspiciados por el mismo camping a un sector llamado la piedra del guanaco, misma información que ya había visto previamente en Internet durante la planificación del viaje.Tambien me hablo de una momia en los cerros que su hijo conocía el lugar y que se podía acceder a través de unos terrenos de su hermana la cual nos podría arrendar una cabaña en Pisco si nos interesaba mudarnos allí, para que lo pensáramos y mientras nos decidíamos me dio su teléfono celular.Vìctor le compró una bolsa de frutos secos y agradeciendo su amabilidad seguimos recorriendo la feria.
La pequeña feria esta compuesta quizás por una docena de locales donde puedes encontrar lo mismo que en cualquier feria de artesanía de Viña o Valparaíso, desde cosas made in china hasta la típica bisutería de lata que uno ve vendiendo a casi todos los artesanos ya que el cobre esta a muy alto precio, inciensos cosas hindúes y bueno como ya dije lo mismo que en todas partes pero de artesanía Diaguita reproducciones arqueológicas o algo relacionado al menos con la Gabriela en esta pasada nada de nada.  Si me sorprendería con algo que vi depuse en la misma feria ya que antes de venirnos a Viña haríamos una segunda visita al pueblo de Pisco.
Salimos del recinto ferial y consultamos por cual dirección debíamos tomar para dirigirnos al siguiente pueblo, Horcon. Nos indicaros que calle arriba y luego torciendo a la izquierda camináramos hacia la salida del pueblo. Aquí  debo aclarar que nuestra intención era ir caminando hasta Horcon. Seguimos las indicaciones obtenidas y echamos andar calle arriba. Por el camino pude apreciar una buena cantidad de restoranes y pubs en el lugar cosa que me recordó la zona del carrete de Valparaíso. Habíamos caminado ya un buen trecho aproximándonos a la salida del pueblo cuando nos para una camioneta conducida por un señor con aspecto típico de la gente de la zona y nos ofrece gentilmente llevarnos hasta las inmediaciones del pueblito de Horcon. Aceptamos encantados y nos instalamos en la parte trasera del vehiculo. Después de recorrer la distancia que mediaba entre Pisco y Horcon me di cuenta de que hacer el trayecto de a pie abría sido una soberana locura.
Ahora que escribo este recuerdo me párese curioso que el señor del vehiculo nos aya parado para ofrecernos un aventón sin que siquiera lo hubiéramos solicitado, además  ¿como se enteró de que nos dirigíamos al otro pueblo si aun no salíamos del pueblo de Pisco y perfectamente podríamos haber sido dos personas conociendo las inmediaciones sin intención de llegar mas lejos? Bueno nunca sabré la respuesta ya que llegado a su destino en las afueras de Horcon descendimos dándole las gracias sin siquiera enterarnos del nombre de nuestro benefactor transportista ante lo cual solo me queda pensar que fue una mas de las cosas mágicas del valle.
Porque hago este comentario, simplemente porque si bien la gente del valle es en su mayoría amable y generosa como después lo iría comprobando y además viajar a dedo es una modalidad habitual en la zona especialmente en los lugares mas alejados del valle, no es habitual que los vehículos te paren para llevarte especialmente si eres afuerino ya que la mayoría de los vehículos que se ven transitar por los caminos del valle son de personas provenientes de la Serena y esos no te paran ni aunque te estés muriendo.(camionetas 4x4 o vehículos nuevos de buenas marcas de paseantes o de dueños de parcelas o viñedos de la zona)
El pequeño pueblo de Horcon no pasa de ser un caserío contiguo a una pequeña iglesia con las dimensiones de una capilla, también cerrada por cierto.El atractivo turístico del lugar lo constituye el pueblito de artesanos del lugar que para acceder a el si no andas en vehiculo como era el caso nuestro te espera una caminata bastante larga. Hay dos caminos para llegar al lugar uno por el camino vial de tierra que va por la orilla de los cerros, y el otro que es desde el pueblo bajando al valle por el costado del río pasando por los frontis de innumerables parcelas y algunas casas campesinas. Nosotros tomamos por ese camino rumbo al pueblo de los artesanos siempre con la esperanza en mi mente de encontrar artesanía Diaguita y algo representativo de la zona para llevar de regalo a algunas personas amigas.
El día estaba algo caluroso y más aun con la caminata que si bien era en un paraje bonito típico del campo chileno empezábamos a estar algo sedientos y con deseos de comer alguna cosa. Al cabo de una media hora de avernos internado por el camino que señalizaba un letrero “Pueblo de Artesanos” por fin divisamos la entrada del famoso recinto.El pórtico de entrada es amplio y techado de totora muy típico en ese tipo de construcciones de ferias artesanales Los módulos destinados a la venta de diversos productos también están techados del mismo material, predominando el color terracota en los muros de las construcciones modulares, todos ellos circundando una plazoleta de estilo posmo inspirado tal vez en la cultura incaica. 
Lo que se puede encontrar en aquellos puestos es lo típico que se encuentra en el pueblito artesanal del parque O’higgins en Santiago.  En cuanto a reproducciones Diaguitas nuevamente nada excepto por un artesano que fabricaba unas tablillas de cerámica cocidas en horno eléctrico (se nota en la terminación de la pieza) y que tenían grabados algunos motivos copiados de los petroglifos de la cultura Diaguita. Al consultar por el precio de una tablilla sujeta por unas cuantas tira de cuero para colgarla del cuello, sin siquiera arrugarse me dijo $14.000 ante lo cual con una sonrisa le di las gracias y me fui pensando para mis adentros que yo estoy perdiendo plata ya que con el talento que tengo para trabajar la arcilla y encontrando quien me pague esos precios por algo que no me tomaría mas de unos cuantos minutos confeccionar podría hacerme millonario.(lo del talento es cierto, el resto es solo un sarcasmo). Después de esa edificante experiencia decidí que lo mejor era comer algo. El recinto cuenta con un restorante de comida vegetariana con sándwiches con nombres como aire, fuego etc. Ofrecen también muy buenos jugos naturales y los precios no son muy diferentes de los que se pueden encontrar en Viña siendo el producto de muy superior calidad. El sándwich que podría parecer un poco caro esta a la altura del precio $1.800 ya que consiste en un pan batido para los de la región de Valparaíso , marraqueta para Santiaguinos  o franciecito para la gente del valle, entero y con una generosa cantidad de ingredientes que a pesar de ser vegetariano si tienen con pavo,tomate,palta y queso de cabra por poner algún ejemplo.Ademas mientras esperas el pedido te ponen una panera con tostadas acompañada de un posillo con mayonesa y otro con merquen, todo ello incluido en el precio del sándwich mas el jugo.
Pueblo Artesanos De Horcón

De todo lo que vi en el pueblo de artesanos, le pongo un siete al restorante tanto por la calidad de sus productos gastronomicos como por la atención y los precios razonables.
Las personas que atienden sus negocios en el pueblo artesanal de Horcon son la mayoría venidas de afuera de la zona y se hace evidente ya que el genotipo racial de la clase alta chilena los delata a simple vista ósea son lo que aquí en chile se les conoce como hippies cuicos.
Días después comentando mis impresiones con la dueña del camping a cerca de los artesanos de Horcon me entere que solo dos personas oriundas del valle tenían puestos de artesanía en el lugar.
Mientras dábamos cuenta de nuestros respectivos refrigerios, consultamos como podíamos regresar a Pisco, nos dieron tres alternativas, regresar caminando, hacer dedo o tomar un bus que llegaba a las puertas del recinto a eso de la tres y media de la tarde. Consulte mi reloj y eran las tres con cinco aun teníamos tiempo. Todavía no había terminado la mitad del sándwich cuando apenas cinco minutos de que viera la hora aparece el bus adelantado en dirección  hacia arriba, luego lo veo dar la vuelta y pasar frente al portal. Como Víctor ya había terminado de comer le dije que picara al bus para que me esperara mientras yo pagaba el consumo. Así lo hizo y mientras yo le tiraba el resto del sándwich a un perro que nos miraba mientras comíamos salí derecho a pagar la cuenta.Si perdíamos el bus cagabamos ya que depuse de ese no había otro hasta el día siguiente y nos quedaban las dos alternativas restantes de las cuales ninguna de ambas me parecían ser buenas. Logre pagar la cuenta y salir corriendo del jodido pueblo cuya visita había sido una total decepción. Arriba de la cuesta me estaba esperando el bus para partir con destino a Vicuña.
Una vez en el interior y acomodados cada uno en asientos separados decidimos no parar en Pisco y seguir directo a Paihuano.
Mientras viajaba de regreso al pueblo en que nos estábamos quedando, reflexionaba acerca de los dos lugares que habíamos visitado esa mañana y parte de la tarde, pero esos comentarios los voy a reservar para más adelante o tal vez para el final de estos recuerdos.


PAIHUANO DE REGRESO EN EL CAMPING

Segundo Campamento Un Poco Más Lejos Del Río
Descendimos del bus en la plaza del pueblo, luego de comprar algunas cosas para comer nos encaminamos calle abajo rumbo al camping. Como es mi costumbre saque un cigarrillo y busque en los bolsillos de mi pantalón mi viejo zippo Harley Davison. Fue en ese momento en que no pude encontrarlo que me di cuenta que lo había perdido arriba del transporte. Lo mas probable es que se me aya escurrido del  bolsillo, se quedó en el asiento para que una pareja que iba en los asientos de en frente lo encontrara y pasara a prestar servicio en otras manos y a otro propietario. A mi me sirvió durante veintiséis años, espero que quien lo tenga ahora lo cuide y lo aprecie ya que es una pieza de colección.
Caminamos calle abajo mientras yo en mi corazón lamentaba la perdida de mi viejo encendedor, una perdida como si se hubiera tratado de un viejo amigo. Al día siguiente cuando relaté el hecho a la dueña del camping esta me dijo unas palabras que me dejaron pensando por un rato para luego sentir un alivio de la aprensión que la perdida me había provocado. Las palabras fueron estas ¨ Quizás era el momento en que no debía seguir con tigo, todas las cosas tienen un propósito en la vida y tenemos que aceptarla ¨
Cuando llegamos a nuestro campamento y tratamos de encender el fuego para calentar el agua para el café la leña que recogíamos al fondo del camping estaba húmeda y de muy mala calidad ya que se consumía aportando muy poco calor además de echar una tremenda humareda. Ante este nuevo inconveniente decidimos que lo mejor seria gastar comprando una caja de leña de las que venden en el camping, (es una caja plástica de esas fruteras con una buena carga de sepas de uva y que vale $1.000) La leña que Waldo nos llevó ardía magníficamente, con unos pocos trozos de esa madera que tiene una fuerza calórica excelente y que además deja una brasa que perdura por  largo rato semejante al carbón, pudimos calentar el agua y preparar una buena paila de huevos con jamón.
Después de comer y teniendo el estomago lleno para aportar calorías al cuerpo a fin de estar preparados para af